Este año, en los viajes del Imnserso, habíamos conseguido el destino apetecido largo tiempo: Lanzarote. Salíamos el dia 15 de marzo hasta el día 22. Las mismas fechas que el año pasado cuando viajamos a Menorca. La semana previa estábamos ultimando planes; todo iba perfecto casi hasta la víspera. El día 12 de marzo nos avisan de la suspensión del viaje; el maldito coronavirus destrozaba las ilusiones. Dos días después, el Gobierno decreta el Estado de Alarma. Se para todo, se suprimen viajes y desplazamientos, se cierran colegios, se para el trabajo… Debemos quedarnos todos en casa, salvo los sectores imprescindibles; los menos.

Andando los días, la situación empeora. Pensábamos que los viajes se posponían, que sería cuestión de una temporada y que después recuperaríamos lo aplazado. No; definitivamente todo clausurado, acabado. El viaje a Lanzarote ya no tendrá sentido, pero no sólo este, todos los demás. El día diez de abril teníamos otro viaje programado a Jordania; suprimido. Ya vemos todo el año 2020 imposible para viajes de largo recorrido. Si hay suerte y todo mejora, podremos movernos en destinos más cercanos, interprovinciales.

Ante esta panorámica, se me ocurre revivir y recordar el viaje del pasado año a Menorca; hacer un relato textual y gráfico del mismo.

… el viernes 15 de marzo de 2019, salimos de Santander en autobús con dirección a Bilbao. Desde allí volamos a Menorca. Llegamos al aeropuerto cuando empezaba a anochecer. Viaje al hotel, en Sa Caleta, bastante cerca de Ciudadela. Cena y alojamiento.

Al día siguiente, por la mañana, nos explicaron el plan de actividades durante nuestra estancia en la isla. Nosotros, Jose, Manoli, Dolores y yo, decidimos ir un poco a nuestro aire; por eso alquilamos un coche para cuatro días. Pasamos el resto de la mañana recorriendo los alrededores del hotel; una zona de costa con pequeñas playas y calas.

Después de comer nos fuimos a Ciudadela; apenas dos kilómetros de distancia. Iniciamos nuestra visita en la plaza del Ayuntamiento; desde allí recorrimos la calle principal hasta Ses Palmeres, pasando por la Catedral y ses Voltes. Retornamos hacia el centro para visitar y recorrer el Port Antic. Cervecita y descanso en plaça dels Pins. Al atardecer, vuelta a Sa Caleta, a nuestro hotel.

Hoy, domingo, recogemos, en el propio hotel, el coche que habíamos alquilado. Es un vehículo pequeño, un Fiat 500, pero resulta cómodo y agradable para los cuatro.

Salimos pronto en dirección a Es Mercadal y el Monte Toro. Como nos queda de camino, visitamos primero la Naveta des Tudons; dejamos el coche en la carretera y caminamos un poco por un sendero bien señalizado; hay poca gente todavía; eso nos permite ver muy tranquilos el monumento.

Naveta des Tudons

Desde allí, tomamos ya la dirección hacia el Monte Toro; llegamos pronto; Menorca tiene poca extensión y las distancias son muy cortas. El Monte Toro es el lugar más elevado de la isla, 358 metros. Desde allí se puede divisar todo el contorno de Menorca. Como el día es claro, disfrutamos de esa espléndida vista. En la cumbre se encuentra el  Santuario de la Virgen de Toro, que también visitamos. El interior es de una sola nave, con tres capillas en cada lado. Gran parte de la fachada del Santuario está pintada de color blanco.

Fornells
Nuestra Señora de Toro

Desde el Monte Toro nos dirigimos al poblado talayótico de Torre d’en Galmés. Nos unimos a una visita ya iniciada; al terminar esta, seguimos por nuestra cuenta, ayudados por la información que nos dieron al entrar, disfrutando de las robustas estructuras de piedra. Entre sus elementos más importantes, destacan tres talayots, una taula, varias casas en las que pueden observarse algunas modificaciones hechas en época romana, una sala con columnas que pudo servir como almacén y un sistema de recogida de aguas.

Torre d’en Galmés

Se nos ha hecho la hora de comer; por ello nos dirigimos a la localidad próxima de Alaior. Allí, después de pregunar, damos con un restaurante que nos parece apropiado. Comemos bien, sencillo, pero con buena preparación y calidad. Un breve paseo por el pueblo y enseguida nos dirigimos al poblado talayótico de Torralba d’en Salort. Sólo podemos verlo desde fuera; está cerrado temporalmente; se supone que por obras o circunstancia semejante.

Tomamos dirección a Cala en Porter para visitar la cova d’en Xoroi. Es un enclave curioso y espectacular al mismo tiempo. Está situada en un acantilado de la costa sur de la isla. Cuenta con varias terrazas y miradores a diversas alturas. En la actualidad es un bar musical de día y discoteca por la noche. Por su situación, el mejor momento para visitarla es al atardecer, cuando se pone el sol. El hotel de Sa Caleta nos había dado una invitación para entrar y tomar una consumición.

Cova d’en Xoroi. Interior
Cova d’en Xoroi. Descanso

Al regreso, como nos queda de paso, visitamos los Santuarios de So na Caçana. Prácticamente estamos nosotros cuatro solos. Hace un poco de fresco y está la tarde avanzada. Recorremos todo el complejo guiándonos por las indicaciones y textos explicativos en los elementos más significativos.

So na Caçana

De vuelta hacia nuestro hotel en Sa Caleta, entramos en Ciudadela para ver y pasear por la ciudad con las luces de la noche. Siempre es una forma distinta y tiene un encanto especial visitar una ciudad cuando ya ha anochecido.

Plaza de la Catedral
Ayuntamiento

Es lunes; amanece el día un poco fresco, cubierto y ventoso. Pensábamos que en Menorca tendríamos mejor tiempo. Vamos directos a Mahón, al puerto; tenemos contratado un recorrido en barco. Salimos de la Estación marítima y llegamos hasta el final, prácticamente a mar abierto. Durante el trayecto nos van dando información sobre su historia, características y peculiaridades; de esta forma descubrimos los rincones más bonitos así como construcciones y edificios históricos. Entre otros, llaman la atención la Casa de Baño del siglo XIX, la Pequeña Venecia, Isla Plana, Canal de San Jordi, el Lazareto, la fortaleza de la Mola, Es Castell, Castillo de San Felipe…

Cuando salimos del barco, subimos a la ciudad; caminamos por sus calles conociendo y disfrutando de su riqueza monumental: Iglesia de Santa María, casas de estilo británico georgiano, Ayuntamiento, Iglesia del Carmen…

Iglesia del Carmen
Iglesia de Santa María al fondo

Comemos en el puerto; no quedamos muy contentos; además hacía frío, pese a las estufas. Tras la comida nos vamos a conocer Binibeca Vell. Es una de las zonas más visitadas de Menorca. Se trata de un poblado construido a principio de los años setenta a imitación de las antiguas casas de pescadores. Independientemente de su autenticidad, merece la pena visitarlo, ya que se trata de un lugar con cierto encanto; caminar por entre sus casas de paredes y tejados blancos y perderse un rato por sus callejones estrechos es bastante divertido. 

Binibeca Vell. Vista parcial
Binibeca Vell. Callejuelas

Esta noche ha llovido algo, incluso cuando salimos del hotel caen algunas gotas. Nos vamos a Fornells; es un pueblo de pescadores, con casas blancas; famoso por la caldereta de langosta; nosotros no la degustamos aquí. Caminamos por el puerto y por las calles próximas; estamos casi solos; el día es un poco desapacible aunque no llueve. Visitamos la Torre de Fornells Fue construida por los ingleses a principios del siglo XIX ; desde ella hay unas buenas vistas de la costa.

Puerto deportivo
Una calle de Fornells

Hoy hemos vuelto a comer al hotel; es el único día que lo hacemos. Después de descansar un rato y ya con la tarde soleada, vamos a visitar Cala Mitjana y Cala Galdana. Dejamos el coche en el aparcamiento y caminamos un buen rato hasta llegar a Cala Mitjana; el paseo es agradable pues todo él discurre entre árboles y vegetación. Al llegar abajo, aparece la playa rodeada de altos acantilados cubiertos de pinos y vegetación arbustiva. El espectáculo es extraordinario por la perfecta combinación de colores: la arena blanca de la playa, el azul turquesa del agua y el verde de los pinos. Recorremos la playa, es pequeña, y ascendemos por una escalera desigual hasta lo alto del acantilado de la izquierda. Las vistas desde arriba son excelentes.

Cala Mitjana

Desandamos el camino hasta llegar al coche y nos dirigimos a Cala Galdana; está muy cerca, poco más de un kilómetro por la carretera. Un pequeño riachuelo desemboca en una zona junto a la playa. Paseamos por el entorno disfrutando del atardecer y los reflejos que la claridad cambiante y decadente de la tarde produce en el agua. Ya anocheciendo, regresamos al hotel.

Cala Galdana

Miércoles; tenemos reservada la comida en Coves Noves. Pero, como las distancias en Menorca son muy pequeñas, decidimos aprovechar la mañana haciendo algunas visitas. De salida nos dirigimos hacia el Faro de Punta Nati; ayer nos hablaron de él y vamos a conocerlo. Sin embargo pronto el día se tornó ventoso presagiando tormenta; apenas habíamos caminado unos diez minutos desde el aparcamiento, cuando tuvimos que dar la vuelta precipitadamente. Llegamos al coche con las primeras gotas de lluvia; allí nos refugiamos del chaparrón de agua y granizo que vino a continuación. Cambio de planes; dejamos Punta Nati para otro viaje que hagamos a Menorca y nos encaminamos hacia Lithica, Pedreres de S’Hostal. Son unas antiguas canteras recuperadas y convertidas en jardín. Sobre este paisaje en regeneración se ha desarrollado un circuito botánico, un proyecto para la conservación, reproducción y divulgación de la flora menorquina.

Recorrido botánico

Toda esta vegetación está rodeada y jalonada de estructuras de roca arenisca que constituyen un auténtico laberinto; las paredes parecen talladas, producto de la forma mecánica de extracción de la roca. A la salida, en una profunda zona de la cantera se ha construido un laberinto de bloques enormes de piedra arenisca; una escultura gigante, Tótem, parece guardar el laberinto y el anfiteatro próximo.

Laberinto
Tótem

Salimos y, ya sin detenernos, vamos directos al restaurante, en Coves Noves; degustaremos la famosa caldereta de langosta. Nos llevamos una gran desilusión. Tal vez no elegimos bien el sitio o nos dejamos llevar de una información no contrastada; la caldereta fue poco más que un buen caldo de pescado con dos o tres pequeños trozos de langosta; alguno de ellos prácticamente cascarón, sin carne. Suponemos que una auténtica caldereta de langosta será algo muy distinto de lo que nos dieron a nosotros. Para hacer la digestión, caminamos hasta el cercano Arenal d’en Castell.

Arenal d’en Castell

De regreso al hotel, nos acercamos hasta Cala Morell. Lo que hace más atractivo al área no es la cala en sí, sino el paisaje rocoso y abrupto que la rodea así como la necrópolis talayótica que se encuentra allí; esta, la visitaremos mañana con un guía. Caminamos por la orilla rocosa hasta el punto más sobresaliente hacia el mar; hace mucho viento y en algunos lugares hay que agarrarse a la roca para no caer.

Cala Morell

Hoy, último día de nuestra estancia en la isla, hemos decidido hacer una excursión organizada. El título de la misma es «Isla Verde»; este nombre ya nos habla de lo que veremos: paisajes naturales de la isla llegando hasta lugares donde sólo se puede acceder caminando.

Salimos pronto y vamos directos hasta el punto más alejado de nuestra ruta, el Cap de Favàritx. Está incluido en el parque natural de S’Albufera des Grau. Es un paisaje agreste y rocoso. Llama la atención el Faro; es el primero construido de hormigón en Baleares. Justo antes de llegar al faro hay un estanque de agua de lluvia y de mar; no es permanente y se forma con los temporales.

Faro

Desde aquí retrocedemos hasta Es Mercadal; visitamos un obrador de dulces y repostería; casi todos picamos y compramos algo. Después de un breve paseo por el pueblo, nos dirigimos de nuevo hacia la costa, concretamente al cabo y playas de Cavalleria. Es zona protegida de coches por eso caminamos un buen trecho hasta llegar a las playas. El paisaje está lleno de encanto, bien conservado y limpio.

Playas de Cavalleria

Por la tarde, tras la comida en Ferreríes, nos llevan a visitar la casa Binissuès. Es una especie de museo etnográfico; encontramos aperos utilizados en la agricultura, utensilos de cocina, exposición de mariposas, arañas, reptiles insectos… También se dedican a hacer talleres didácticos para escolares.

Binissuès. Interior
Binissuès. Jardines

Desde aquí nos dirigimos ya al último punto de visita: cala Morell. Vamos a visitar la necrópolis. Según nos dice el guía, la Necrópolis de Cala Morell es la más espectacular de toda la isla de Menorca. Fue utilizada como cementerio desde la época pretalayótica hasta el siglo II d.C. Son catorce cuevas excavadas en la roca. Aunque parecidas todas, tienen matices que definen cada una de ellas: suelo llano, con desniveles, una sola estancia o con columnas que delimitan distintos espacios.

Necrópolis

Hacia las seis de la tarde retornamos al hotel. Ha sido nuestro último día de estancia en Menorca. Mañana, después del desayuno, nos llevarán al aeropuerto para volar hasta Bilbao; desde allí, a Santander y Torrelavega. Fin de nuestro viaje. No ha estado mal. Venimos contentos; hemos pasado una semana muy agradable.

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