Cuando el día diez de marzo terminábamos nuestra clase de fotografía en La Vidriera, nadie pensábamos que sería la última en mucho tiempo; casi, con total seguridad, la última del curso; ni que nos íbamos a enfrentar a una cuarentena y encierro tan largos.

Enseguida Pilar, la profesora, se puso en contacto con nosotros y, bajo su orientación telemática, empezamos a desarrollar actividades. A través del grupo de wassap nos fuimos comunicando y subiendo las fotos que íbamos realizando de acuerdo con las indicaciones de la profesora.

Quiero dejar reflejado en el blog mi trabajo de este tiempo, pero como el mismo se ha alargado, lo haré por meses de confinamiento. Así pues en esta entrada voy a dejar constancia únicamente de las actividades de fotografía durante la cuarentena de marzo; en concreto, la segunda quincena del mes.

El trabajo lo he centrado básicamente en la iluminación con flash. Casi siempre, dos flashes; a veces tres. En todo momento flashes externos, disparados mediante triggers.

Esta otra imagen está tomada con tres flashes: dos de ellos a 45º y el tercero es un flash de relleno con un gel naranja colocado delante del mismo.

Iluminación con flashes

En otro momento probé disparar a baja velocidad, con un golpe de flash frontal y poca intensidad. Después de muchas pruebas, rescato estas tres fotografías; en las tres el tiempo de exposición es de 15 segundos, con diafragma f11 e ISO 100

Puesto a experimentar, la siguiente imagen la tomé con una exposición de treinta segundos, un diafragma f9 y un ISO de 100. Aquí no utilicé flash sino un bolígrafo-linterna, con un golpe de luz cada cinco segundos y movimiento correspondiente del coche, completando todo el encuadre.

Iluminación.Larga exposición

Dejo, por ahora, la iluminación y los flashes; salgo de casa, sólo al jardín; el confinamiento durante la cuarentena es estricto con salidas mínimas para la compra indispensable. Voy a probar la doble exposición; es un poco latoso con mi cámara pues se desconfigura el ajuste cada secuencia; hay que volver a configurar y disparar; descuido, foto perdida y empezar de nuevo. De la infinidad de fotos hechas, selecciono tres que me han parecido bastante aceptables.

Durante estos días de confinamiento he estado revisando las obras de algunos fotógrafos clásicos, con particular interés en Imogen Cunningham y Edward Weston. Para las fotografías que coloco al final del texto, me he dejado llevar más de la primera, salvando las distancias, por supuesto. En cuanto al segundo, Weston y su idilio con los pimientos, haré referencia a él en otro post de este blog cuando recopile el trabajo fotográfico de abril.

Sirvan estas fotografías como un homenaje a las simples florecillas que pueblan el jardín o a las que caen de los geranios que cuelgan de las ventanas.