Finalizando el pasado año, planificamos una salida aprovechando las minivacaciones de Carnaval, en el mes de febrero. Lo que empezó como proyecto teórico se hizo realidad pronto. En enero decidimos que esta salida sería al Palacio de Canedo, en el Bierzo, León. Pero surgieron dos inconvenientes: precio elevado y escasa disponibilidad de alojamiento. Ello nos movió a buscar otra alternativa en la misma zona.

Casa rural Agoga
Así decidimos alojarnos en Las Médulas. Contactamos con una casa rural, Agoga; de ella teníamos buenas referencias. Pasaron los días y confirmamos la reserva.
Serían cuatro días muy bien aprovechados. Visitaríamos, de camino, Sahagún, Astorga y Castrillo de los Polvazares. El viernes lo dedicariamos a Las Médulas; visita guiada por la mañana y marcha por la tarde. El sábado, la Tebaida Berciana y Valle del Silencio. De regreso, el domingo, León. Comida y visita de la Catedral y S. Isidoro.
Llegado el día, emprendemos la marcha. Al final vamos ocho: Cova y Vasi, Victoria y Pedro, Isabel e Iñaki y Dolores y Paulino. El tiempo se anuncia espléndido. A las nueve de la mañana salimos de Torrelavega; sin problemas llegamos a Sahagún.

Iglesia de Sahagún
Parada para descansar y tomar café, muy buenos por cierto con una pasta de acompañamiento. Visitamos un poco el pueblo y reemprendemos el viaje hasta Astorga.
Aquí llegamos en torno a la una del mediodía; directos a la Catedral. Sacamos entrada combinada para Catedral, museo y Palacio Episcopal. Tras visitar Catedral y museo nos vamos a comer, cocido maragato, por supuesto, en la Peseta. Nos gusta la comida y el vino. Recorremos el pueblo y nos dirigimos al Palacio Episcopal. Nos rendimos a la genialidad e Gaudí.

Catedral de Astorga

Palacio arzobispal. Gaudí
En marcha de nuevo; tras pelearnos con el GPS, conseguimos llegar a Castrillo de los Polvazares, el pueblo de los arrieros. Piedra en las casas, piedra en el pavimentado de las calles. Recorrido por la localidad y otra vez a la carretera.

Bifurcación de calle

Vista general
Una vez más, problemas con el GPS: o nos engaña o no sabemos interpretar sus indicaciones. Después de unas vueltecitas por Astorga, conseguimos poner rumbo a las Médulas, a la Casa Rural Agoga; allí llegamos ya anochecido. Reparto de habitaciones, descarga de equipajes y cena. Nada más llegar ya disfrutamos del buen recibimiento de Fina; su solicitud y amabilidad hace que nos sintamos como en casa.

Un rincón de las Médulas
El viernes no madrugamos; a las nueve y media desayunamos. Después visitamos el Aula Arqueológica que nos sirve para tomar contacto con el conjunto de Las Médulas. Allí nos explican la historia de la explotación minera llevada a cabo por los romanos en los siglos primero y segundo después de Cristo. Se considera la mayor mina a cielo abierto de la época romana. Entre otras muchas cosas que aprendemos en esta visita está el significado del nombre de la Casa Rural donde nos alojamos: Agoga. La masa de arcilla desprendida por la acción del agua se hacía pasar por unos canales de madera, con travesaños clavados en el fondo; se filtraba mediante ramas de brezo que retenían el oro; estos canales de madera eran las agogas.
Ya pasadas las once de la mañana, nos espera la guía para realizar la visita al núcleo más importante de la explotación: Las Valiñas. Toda esta zona «Está vestida de castaños bravos y mata de roble, y coronada aquí y allá de picachos rojos y de un tono bastante crudo, que dice muy bien con lo extravagante y caprichoso de sus figuras» (Enrique Gil Carrasco «El señor de Bembibre»).

Castaño retorcido
Durante algo más de dos horas recorremos estos senderos atentos a las explicaciones de la guía. Realmente los castaños, con sus formas atormentadas, son llamativos.
Por la tarde decidimos hacer una marcha en torno a las Médulas con el objetivo de ver y experimentar, desde la altura, todo lo que nos han dicho por la mañana tanto en el Aula arqueológica como en la visita guiada. Recorreremos la senda Perimetral hasta enlazar con la senda de Los Conventos para volver al pueblo.

Murias
Ascendemos entre castaños; en algunas zonas, cercanas a la senda, podemos ver las Murias, los cantos rodados que se separaban de la arcilla antes de filtrarla. La primera parada es el mirador de las Pedrices ( Perdices nos dijeron por la mañana en el Aula Arqueológica dándonos una explicación sobre los topónimos reales de la zona). Desde allí obtenemos una panorámica extraordinaria.

Mirador de las Pedrices. Las Médulas
Contemplamos el paisaje y nos hacemos algunas fotos.

Desde el mirador de las Pedrices

Campo de Braña
Seguimos el camino hacia la zona recreativa de Campo de Braña. Un poco más adelante podemos hacernos una idea de cómo eran los canales que construyeron los romanos para elevar el agua necesaria para la explotación; es el Canal de Peña Escribida. La red de canales tenía, en su conjunto, una longitud de 400 kilómetros; el más largo superaba los 100 kilómetros.

Canal de Peña Escribida
Llegamos al Mirador de Orellán; la espectacularidad del paisaje que desde aquí se puede divisar es el resultado de la técnica de explotación más utilizada, «ruina montium». El agua se hacía llegar, a través de los canales, hasta esta zona donde se almacenaba. Al lado, detrás del mirador, está la muestra del gran embalse para el agua. Este agua se hacía discurrir por el entramado de galerías, previamente escavadas. Cuando la tierra estaba ya empapada se introducía en tromba a través de las galerías y pozos ciegos. La compresión del aire atrapado en el interior hacía explotar la montaña; la masa de arcilla y agua era dirigida hacia los canales de lavado. Pasan ya de las seis de la tarde y no podemos visitar una de esas galerías; nos conformamos con ver su frente de salida. La vista del conjunto de Las Médulas es, desde aquí, espectacular. Ahora comprendemos parte de las explicaciones que, desde la visita guida de la mañana, intuíamos.

Vista general

Boca de galería
Tomamos la senda de Los Conventos e iniciamos el descenso hasta la Casa Rural; allí nos esperan unas cervecitas frescas como aperitivo para la cena que ya nos habrá preparado Fina.
Hoy, sábado, lo dedicamos a visitar y disfrutar la Tebaida Berciana. Vamos a hacer una marcha circular por todo el entorno de la zona. Nos han hablado de la belleza del Valle del Silencio y no queremos desaprovechar el magnífico tiempo que tenemos.
Salimos pronto, pero el GPS (o los intérpretes del mismo) nos juegan otra de las suyas; por ello «visitamos» lugares insospechados antes de llegar a Ponferrada. Aunque no nos detenemos, sí podemos admirar una buena panorámica de la misma.

Panorámica de Ponferrada
Desde aquí ya no hay pérdida. La carretera es poco buena, muchas curvas, estrecha, subidas y bajadas…Al final llegamos a Montes de Valdueza, aunque en un principo dudábamos si empezar en Peñalba de Santiago o en Herrerías.

Plano de la marcha
Al acabar el recorrido comprobamos que fue la decisión acertada. Dejamos los coches en Montes; en la cantina nos dan unas orientaciones precisas y nos avisan de la fuerte subida de Pico Chano.

Un amigo en el camino
Iniciamos la marcha con buen ánimo, tiempo espléndido y un «amigo» que se une a nosostros: un perro de caza perdido o despistado; nos acompaña todo el camino. Primer tramo complicado; parece que es el aperitivo de lo que nos espera. Así es; pasados dos o tres kilómetros (quizá algo más) iniciamos el repecho duro y complicado; en alguna parte leemos que son 900 metros en los que se salva un desnivel de 300. Como vamos cansados no tenemos tiempo de comprobarlo; un pequeño descanso y alcanzamos la cima. Después es todo más sencillo. El paisaje es una maravilla; el día claro nos permite disfrutar de unas preciosas vistas de todo la zona, incluidos los montes Aquilianos con sus cimas cubiertas de nieve resplandeciente.
Llegamos a Peñalba de Santiago; parada y fonda. Visitamos el pueblo, calmamos la sed con cerveza fresca; después nos preparamos unos bocadillos con el chorizo comprado en Casa Agoga y el «escaso» pan adquirido por Vasi en Ponferrada.

Descanso del camino

Peñalba de Santiago
Breve descanso, entrega de «Canelo» a su dueño y otra vez al monte; ahora el camino es más cómodo.

Pendiente más suave
Alcanzamos Herrerías sin más contratiempo que algún pequeño tropezón en el sendero.

Herrerías abandonado
Nos queda el último tramo: subir hasta Montes; despacio, pero con bastante esfuerzo, iniciamos el ascenso. De nuevo en el punto del que salimos en la mañana. Al final hemos recorrido unos 17 kilómetros y hemos empleado poco más de seis horas. Llegada a las Médulas, ahora sin pérdidas ni excursiones «para conocer nuevos lugares»; cervecita reparadora y cena que nos ha preparado Fina.
Último día; tras el desayuno, Pedro, el marido de Fina, nos enseña el lugar donde tiene el alambique ( realmente no es un alambique sino lo que llaman pota; se diferencia del alambique por la posición donde va situado el agua que refrigera el vapor). Curiosa la bodega y curioso su hallazgo, según nos cuenta.

Bodega de Casa Agoga
Fotos y despedidas.

El grupo ante la Casa Rural

El grupo con Fina
Llegamos a León a tiempo para hacer una visita a la catedral con audioguía; un poco rápida porque no nos dan un mayor margen.

Catedral de León
De aquí a San Isidoro; vemos las pinturas y el museo; la iglesia, a medias, porque están en misa. Breve paseo por las calles de León hasta el restaurante Zuloaga donde comemos.
Por la tarde seguimos paseando por la ciudad hasta la hora de montar en los coches para regresar a casa; parada técnica en Villaherreros, Los Chopos, y llegada a Torrelavega en torno a las nueve de la noche.
Viaje perfecto, sin incidentes, disfrutado, encantados del tiempo y del trato recibido durante nuestra estancia en Las Médulas.
Dejo aquí algunos vídeos hechos con fotos tomadas durante los días del viaje. El primero, con un resumen de los cuatro días. En el segundo aparece una breve secuencia de fotos hechas con móvil. En el tercero, castaños retorcidos, envejecidos de años, tal vez atormentados de tantos frutos derramados por esos suelos, en otro tiempo, auríferos.
Cuatro días de febrero from Paulino Carasa on Vimeo.
Cámara móvil from Paulino Carasa on Vimeo.
Castaños atormentados from Paulino Carasa on Vimeo.
