Llegué a Osorno por primera vez en los años ochenta; desde entonces tengo constancia del Canal de Castilla. Pero sólo bastante tiempo después comencé a conocerlo, si bien de manera somera: algún paseo hasta el acueducto de Abánades sobre el río Valdavia o pequeñas excursiones a la esclusa quince.

Acueducto de Abánades
Esclusa 15

Pasó el tiempo y me aficioné a la fotografía; fue a partir de este momento cuando empecé a descubrir realmente el Canal. Muchas horas de paseos, andando y en bicicleta, para tener una amplia visión de la mayor parte del trazado del Canal. El pasado año, en el grupo de trabajo de fotografía en el Centro Cultural de La Vidriera, decidí realizar el fotolibro preceptivo correspondiente al primer trimestre del curso con fotografías del Canal. Sólo tuve que recopilar la gran cantidad que tenía del mismo.

He seleccionado las que me parecen más representativas del Canal y de su entorno. Me he decidido por el blanco y negro, aunque en otoño, los árboles y arbustos de sus riberas y sus reflejos en las aguas tranquilas del Canal son una explosión de colores y tonos.

El Canal en Otoño

Habría fotografías para múltiples temas: estaciones del año, rutas a pie y en bicicleta, pueblos de su entorno, esclusas, utilización del Canal, historia… Ya he tratado el tema del Canal de Castilla en otras ocasiones y habrá más para seguir hablando de él. Esta entrada sólo es la muestra de un trabajo específico llevado a cabo en un grupo de fotografía.

Las fotos que aparecen aquí hacen referencia a un tramo largo del Canal, desde la esclusa diez, en Castrillo de Río Pisuerga, hasta el Serrón, donde el Canal se bifurca; desde aquí, siguiendo el ramal de Medina, hasta Fuentes de Nava.

Esclusa 10
Fuentes de Nava
El Serrón

El Canal, a lo largo de los años en que fue utilizado, supuso un impulso para muchas localidades por las que pasaba. A su vera crecieron harineras, talleres de reparación para las barcazas, infraestructuras para dar cobijo y atención a los animales de tiro y diversos tipos de instalaciones. De todo ello, hoy no queda más que ruina. Sólo algunas han sido recuperadas en la actualidad para otro tipo de usos: etnográficos, culturales, turísticos…

Restos de edificaciones fabriles
Cuadras para el ganado de tiro

El Canal ya no cumple la función para la que fue diseñado y construido: trasporte, sobre todo, de productos agrícolas. El ferrocarril, primero, y la carretera, después, lo han dejado hoy convertido en poco más que un cauce de agua con el objetivo de regar los campos agrícolas por los que discurre.

Aprovechamiento para riego

Sin embargo, los pueblos de sus márgenes, bastante más despoblados, siguen estando ahí. Se han acondicionado las sendas laterales por las que las mulas tiraban de las barcazas; han sido convertidas en vías verdes para el caminante y el ciclista. Una ocasión para llegar a esos pueblos, perdidos en la estepa castellana, y acercarse a su pequeña historia, disfrutar de su gastronomía, conocer sus elementos artísticos… o, simplemente, relajarse en la quietud de los mismos.

Ciclistas en ruta
Barco turístico

Las fotos precedentes y las que aparecen a continuación son las que he seleccionado para el fotolibro que he titulado AL HILO DEL CANAL DE CASTILLA.